¿Cómo y de dónde surge esta propuesta?

Surge porque aunque no quieran que soñemos, lo hacemos y lo hacemos con fuerza y contagiamos a muchas. Surge porque creemos en la germinación, en los microorganismos, en las bacterias, en la fascia y hemos logrado entender que juntas somos poderosas.  Somos capaces de dominar las tecnologías y usarlas a nuestro favor. Entendemos por tecnologías cualquier conocimiento que nos sirve para resolver determinadas situaciones, conocimientos que organizados logran dar respuestas a muchas de nuestras necesidades y deseos.

Querer unirnos entonces es una necesidad, un devenir de amor salvaje. En nuestros barrios, parques, calles, urbes, parches, universidades, hogares; las relaciones nos han marcado desde la diferencia y la segregación, la clasificación rigurosa de nuestra existencia,  donde se guía de manera radical la forma de vivir e incluso de morir. El problema es latente, la pulsión del deseo de cambio es inagotable y la rebeldía es una voz que nos une. En un camino dislocado, imperfecto y colectivamente construido hoy nos unimos muchas para construir juntas desde los cariños, los cuerpos y los saberes. Nos contagiamos de sueños, nos inspiramos y nos organizamos para que nuestras convicciones lleguen a otras y cada vez seamos más haciéndole jaque al sistema arrollador de rutinas y roles impuestos, creando puntos de fuga en esta maquinaria social.